Hace casi medio siglo se estrenó uno de los títulos más representados de la dramaturgia argentina, que tuvo incluso su versión en cine. “La fiaca”, de Ricardo Talesnik, planteaba la historia de Néstor Vignale, un empleado ejemplar que un día decide declararse en rebeldía y no ir a trabajar ni hacer nada. “Este personaje busca hacer uso de su libertad, dedicarse a jugar, a divertirse y no estar enajenado por las obligaciones laborales. Es una obra muy valiosa, casi un modelo en su género”, resalta Jaime Mamaní, protagonista y director de la puesta que se volverá a ver hoy, a las 21, en El Círculo de la Prensa (Mendoza 240). El elenco está integrado además por Zulema Ponce, Cristina Fiz Lobo, Mabel Robles y Miguel Miranda. La asistencia es de Ezequiel Legorburu.
“Elegí esta obra por diversos motivos -le dice Mamaní a LA GACETA-: es una comedia clásica, y vi que muchos trabajadores después de la pandemia del covid-19, no querían volver a trabajar; estar encerrados tanto tiempo les modificó su forma de vida. A muchos les cuesta volver a levantarse temprano y regresar a la rutina diaria del trabajo”. “Creo que con esta obra puedo mostrar algo de lo que nos sucedió como sociedad. Quizás muchos durante la pandemia encontraron tiempo para leer, ver una película, para convivir con la familia, etcétera. Seguramente no les gusta su trabajo, como lo plantea la obra, y se ven obligados a hacerlo. En tiempos de pandemia pudieron hacer otras cosas y por eso no quisieron perder lo que habían vivido durante su encierro. Se dieron cuentan de que eran esclavos modernos del sistema, de que había otra vida. Vivieron una realidad diferente y ahora deben romper de nuevo las rutinas que habían creado”, profundiza. El Vignale de la ficción no está solo: tiene una vida monótona y triste junto a su esposa Marta y su posesiva madre, un jefe opresivo que incluso va a su casa y hasta lo cercan medios de comunicación que se hacen eco de su acción. “Con su fiaca genera muchas cosas, y modifica de alguna manera la vida de los demás. De ese modo, la obra viene a hacernos reír, pero también viene a hacernos pensar y repensar nuestro futuro”, concluye.